Orsi asume liderazgo de la Celac y urge un «respaldo integral» para un Secretario General latinoamericano en la ONU

Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, tomó las riendas de la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en Bogotá, recibiendo el cargo de su homólogo colombiano Gustavo Petro. En su intervención, Orsi hizo un llamado a los 33 países que componen el bloque regional para forjar acuerdos sólidos.

Orsi subrayó la necesidad de que la «concordia sea el modelo preponderante» en la región, especialmente para apoyar «de forma articulada y con criterio estratégico» la candidatura de un compatriota latinoamericano a la Secretaría General de las Naciones Unidas. Destacó que, para asumir el puesto el 1° de enero de 2027, sucediendo a António Guterres, ya existen tres aspirantes de países miembros de la Celac: la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y el diplomático argentino Rafael Grossi.

El mandatario uruguayo enfatizó la trascendencia de esta oportunidad, señalando: «No podemos pasar por alto esta postulación». Instó a «buscar entendimientos para que ese nombre tenga un ‘respaldo integral’, de todos nuestros países», y concluyó: «No dejemos escapar esta ocasión si aspiramos a ser influyentes en el escenario global».

Asimismo, Orsi extendió su gratitud a los presidentes de Bolivia y Paraguay por la «cooperación que posibilitó la detención de un peligroso narcotraficante uruguayo». Hizo alusión a Sebastián Marset, quien fue arrestado la semana anterior por las autoridades bolivianas en Santa Cruz de la Sierra y, posteriormente, trasladado a una instalación de máxima seguridad en Estados Unidos.

En cuanto al crimen organizado, el nuevo titular de la Celac manifestó que, si bien la región ha conseguido consolidarse como un espacio «libre de conflictos armados interestatales», enfrenta una «violencia interna extremadamente elevada». Detalló que, pese a albergar solo el 8% de la población mundial, América Latina y el Caribe concentran más del 30% de los homicidios globales. Atribuyó esta situación al narcotráfico, el tráfico ilegal de armas y las redes delictivas internacionales. Por ello, instó a una responsabilidad compartida y al refuerzo de la cooperación en seguridad para preservar la paz regional, sentenciando que «el crimen organizado no reconoce fronteras, por lo que la respuesta debe ser regional para afrontar el desafío».

Orsi exhortó a no percibir el multilateralismo como una «mera abstracción diplomática», sino como una herramienta práctica que requiere consensos para avanzar en aspectos cruciales como la seguridad alimentaria, la transición energética, la gestión de riesgos ante desastres, la educación superior y el desarrollo productivo. Concluyó destacando que la cooperación regional debe extenderse al apoyo de naciones en situaciones especialmente difíciles, nombrando específicamente a Haití, cuya ruta hacia la estabilidad «merece el respaldo de toda la región».

El dignatario uruguayo arribó a Colombia el viernes y sostuvo un encuentro con Petro, confirmaron fuentes del gobierno de Uruguay. Previo a su viaje, Orsi había delegado la presidencia del país en la vicepresidenta Carolina Cosse, quien asumió sus funciones durante la ausencia del presidente.

En un segmento aparte de la cumbre de la Celac, el presidente brasileño Lula da Silva criticó vehementemente las acciones de Estados Unidos en Venezuela y Cuba, tachándolas de «no democráticas». Lula aseveró que «no podemos consentir que otros se consideren dueños de nosotros» y censuró el intervencionismo estadounidense, destacando los casos de Cuba y Venezuela como ejemplos de una conducta antidemocrática. Enfatizó que las naciones de la región han «conquistado su soberanía e independencia» y no deben permitir intromisiones en sus asuntos internos o en su integridad territorial, refiriéndose a la intervención de EE.UU. en Venezuela el 3 de enero y al recrudecimiento del bloqueo a Cuba. Adicionalmente, el líder brasileño puso en tela de juicio la capacidad de las Naciones Unidas para desempeñar un rol determinante en conflictos globales, mencionando la Franja de Gaza, Irak, Libia, Ucrania e Irán como ejemplos de su ineficacia.

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