Exjerarca Carlos Taroco revela la existencia de más implicados en el caso Penadés que eludieron la Justicia

El exfuncionario policial Carlos Taroco concedió su primera entrevista en el streaming de El Observador después de su liberación, declarando que, «cuando sea oportuno», ofrecerá su testimonio completo y desvelará la identidad de los mencionados. Este 20 de abril de 2026, a las 21:23 hs, Taroco rompió su silencio respecto al caso Gustavo Penadés.

Carlos Taroco, quien fuera coordinador del Comcar y director de Inteligencia Carcelaria del INR, brindó declaraciones inéditas al streaming de El Observador luego de su salida de prisión. En su intervención, aseveró que al menos cuatro individuos, incluyendo figuras políticas y agentes del orden, estuvieron implicados en una pesquisa paralela relacionada con el caso Gustavo Penadés, pero nunca fueron objeto de un proceso judicial.

La aparición de Taroco marcó el debut del programa de streaming «Todo un Tema» (TUT) y representa su primera intervención pública desde que recuperó su libertad en septiembre de 2025. Esto ocurrió después de cumplir una sentencia de tres años de cárcel por delitos de cohecho, asociación para delinquir y revelación de secretos. Su figura emergió como central en la indagación contra el exsenador Penadés, quien enfrenta acusaciones de la Fiscalía por abuso sexual y explotación de menores, afectando a trece víctimas en un juicio que aún no ha comenzado.

En el transcurso de dicha investigación, la entonces fiscal Alicia Ghione alegó que Penadés, en complicidad con otras siete personas, orquestó una «maniobra procesal fraudulenta» con el objetivo de hostigar a los denunciantes, entre ellos Jonathan Mastropierro y Romina Papasso, e intentar descubrir la identidad de víctimas con reserva. La estrategia de la defensa del exsenador, en aquel momento, fue argumentar que algunas de las acusaciones formaban parte de un supuesto complot para incriminarlo.

De todos los implicados en esta operación, Taroco fue el único en cumplir una condena de prisión efectiva. No obstante, reiteró que existen más individuos involucrados y que se expresará sobre el tema «en el momento indicado».

Al ser interrogado acerca de otras personas relacionadas con el expediente que no enfrentaron la justicia, Taroco confirmó la existencia de «al menos cuatro más». Añadió que se trata de individuos «que transitaron de forma discreta y actualmente ocupan posiciones políticas, incluyendo tanto miembros de la fuerza policial como políticos».

«Cuando llegue el momento adecuado, tendré que revelar (la información), una vez que el asunto se concrete. Uno esperaba que te ofrecieran un buen empleo por haber mantenido la discreción, pero nada de eso ocurrió. Ni siquiera un ‘¿necesitas algo? ¿Tu familia necesita algo?’. Todos fuimos abandonados. Soporté muchas situaciones», complementó Taroco.

El excoordinador del Comcar se ve a sí mismo como un «chivo expiatorio» y explicó que no delató a otras personas «por temor y por no ser un informante», consciente de que operaba «en un sistema donde cualquier cosa podía suceder». «Observaba a mi alrededor y era el único que permanecía encarcelado. Los demás, transitaron del banquillo de los imputados al de los testigos», aseveró Taroco.

«Mi propósito como investigador era demostrar que un grupo de jóvenes estaba siendo instruido para declarar algo, cuando inicialmente no se conocían entre sí, y luego El Observador publicó que se reunían cada viernes. Mi motivación era mantener una reputación intachable», afirmó, desmintiendo haber recibido cualquier compensación económica por sus actos.

«No hubo remuneración, ni vivienda. Había solicitado una casa fiscal a Diego Cuñas, un beneficio que muchos policías tienen y que no gestionaría a través de Penadés. Se trataba de una propiedad estatal cedida por un tiempo limitado, sin relación alguna con la investigación. La gente tiende a conectar todo», concluyó el exjerarca.

Asimismo, denunció haber sido objeto de acoso durante su período de reclusión. «Por más que adornes una cárcel, sigue siendo una prisión. Te intimidan con penas de nueve años, estás solo en una celda, a menudo sin electricidad ni agua. Me encerraban a voluntad, lo que llevó a mi familia a presentar quejas. Me sentía hostigado. Honestamente, hubo un punto en que preferiría la muerte de Kennedy con tal de que se me redujera la condena y poder marcharme», declaró.

«Mientras el resto de la población carcelaria disfrutaba del patio o realizaba trabajos, yo era confinado a cualquier hora, por órdenes del director, Tony Lafourcade —quien había sido mi secretario y a quien conocía desde hace años—, aunque desconozco bajo la autoridad de quién actuaba», explicó Taroco.

Fuente: Enlace Original

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