El ministro de Economía, Gabriel Oddone, obtuvo el respaldo del Frente Amplio (FA) al concluir la interpelación en el Senado, donde el oficialismo expresó satisfacción con sus explicaciones. Los legisladores del FA firmaron una declaración de apoyo antes de la finalización de la sesión, en la que el jerarca también aprovechó para advertir sobre los peligros de una austeridad fiscal desmedida.
El comunicado emitido por la coalición de izquierda destacó la «solvencia» de Oddone, señalando que su participación en la interpelación fue «un ejercicio de responsabilidad republicana» y que la dirección de la política económica del país está «en buenas manos».
En una rueda de prensa realizada durante un receso, el ministro explicó que su objetivo en la interpelación, impulsada por el senador nacionalista Sergio Botana, fue exponer la hoja de ruta económica del gobierno. Esta se basa en fomentar un crecimiento más rápido, fortalecer la protección social, liberalizar la economía, impulsar la competitividad, disminuir el costo de vida y asistir a los sectores más vulnerables. Aunque reconoció la existencia de importantes retos, como un entorno global volátil y dificultades de competitividad históricas, Oddone enfatizó la necesidad de mejorar la productividad y aplicar reformas para una mayor eficiencia en los ámbitos público y privado.
Ante los cuestionamientos de la oposición sobre la contención del gasto público, Oddone fue enfático en descartar la posibilidad de establecer un freno absoluto al aumento del gasto. Recordó que, incluso en administraciones anteriores, el gasto creció a pesar de promesas electorales. El ministro aseguró que, si bien se mantendrán las «metas fiscales» delineadas en el Presupuesto para la próxima Rendición de Cuentas, esto no descarta la viabilidad de incrementos en el gasto siempre que se enmarquen en las restricciones presupuestarias vigentes. Explicó que el gobierno busca reasignaciones dentro del presupuesto para crear «espacios» que permitan financiar prioridades como las transferencias para la infancia.
Oddone argumentó que la economía uruguaya no se encuentra en una situación que exija una restricción absoluta del aumento del gasto. Subrayó, apoyándose en la teoría económica y la evidencia empírica, que un «exceso de austeridad fiscal» conlleva el riesgo de empujar a la economía hacia una recesión. Finalmente, recalcó que la gestión fiscal austera implica un «delicado equilibrio» entre impulsar el crecimiento económico y garantizar la estabilidad de las finanzas públicas.
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