La afirmación del ministro del Interior, Carlos Negro, de que la oposición utiliza la seguridad como «botín político» y para la «demagogia», provocó una fuerte reacción de legisladores en el Parlamento. Este enfrentamiento marca un nuevo capítulo en la controversia sobre la gestión de seguridad.
El ministro Carlos Negro acudió el jueves a la Comisión de Seguridad de la Cámara de Representantes, citado por la oposición para informar sobre el progreso del Plan Nacional de Seguridad del gobierno de Yamandú Orsi. Durante la sesión, Negro fue notificado del lamentable suceso de un adolescente fallecido en una operación policial en el barrio Borro y, además, anticipó que la primera mitad de 2026 registrará un ligero aumento en los índices de homicidios y heridos por arma de fuego. Sin embargo, el punto álgido fue el altercado con la oposición, a la que criticó, aunque sin mencionarla directamente en su alocución inicial, por recurrir a la «demagogia» y convertir la «seguridad pública» en un «botín político», según consta en los registros parlamentarios.
En su intervención, Negro subrayó que «desde el Ministerio del Interior, el más político de los ministerios», no se debe «hacer botines electorales ni campañas electorales de cinco años» con la seguridad, la economía o la salud. Insistió en la necesidad de «aportar ideas, consensos, acuerdos y soluciones entre todos, porque la inseguridad no tiene color político». Estas declaraciones se enmarcan en las constantes críticas de la oposición a su administración, exacerbadas por recientes reestructuraciones en la cúpula policial, lo que llevó a algunos a afirmar que el verdadero inconveniente no residía en la fuerza policial, sino en el propio ministro.
La intervención de Negro generó una inmediata réplica de varios legisladores de la oposición, destacando Pablo Abdala (Partido Nacional) y Gabriel Gurméndez (Partido Colorado). Al finalizar la exposición del ministro, Abdala, quien fuera subsecretario de Interior durante la gestión de Lacalle Pou, recogió las palabras de Negro y sentenció: «Me da la impresión que el ministro, con quien hemos mantenido desde el 1° de marzo del 2025 una relación respetuosa, más allá de las diferencias, ha cruzado el Rubicón. Ha traspasado un límite que yo no pensé que fuera a traspasar». Abdala aclaró que se refería a la velada acusación de Negro de que la oposición persigue «fines casi desestabilizadores». El legislador blanco rechazó tajantemente la lectura del ministro, quien «habló de botín electoral, lo reiteró hoy, de botín político, de que por nuestras acciones, nuestros comentarios y nuestras críticas estamos poniendo en tela de juicio el propio Estado de derecho, que estamos generando alarma en la población».
En sintonía con Abdala, Gurméndez intervino señalando que el Estado de derecho no puede verse comprometido por el simple hecho de que la oposición «cumpla con el rol» conferido por la ciudadanía. Dicho rol, argumentó, implica «el ejercicio de los derechos a controlar y evitar el abuso del poder, el desvío o la incapacidad de ejecutar una gestión adecuada». Gurméndez sugirió que el ministro Negro estaba equivocando las críticas a su desempeño con un ataque a la «institucionalidad». «Creo que allí se confunde; se confunde la institución con la persona», afirmó el legislador colorado. «El señor Abdala utilizó un galicismo: déjà vu. Yo capaz que utilizo otro: l’État, c’est moi. Se tiene en muy alta estima el señor ministro al considerar que, cuando la oposición critica su gestión, está criticando la institucionalidad o al Ministerio. Estamos criticando la gestión del señor ministro», sentenció.
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